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martes, 26 de junio de 2012

SONETO DEL AMOR PERDIDO.











Bajo soles de hielo y cobardía,
creyendo en el amor hasta la muerte,
sostuve mi verdad en esa suerte
a cadena perpetua cada día.

Mi juventud se fue, pues mal vivía
sitiada de amargura en ese fuerte
frágil del corazón -!Oh, musa inerte!-,
huyendo de mi ser la poesía.

Tantas veces crucé desiertos vanos,
tantas veces la tierra me llamaba,
tantas veces sin fuerzas vi mis manos.

Nunca pude volar, me devoraba
el orco de los sueños mis sentidos,
y di todos mis mundos por perdidos.



© María García Romero.