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miércoles, 30 de marzo de 2016

RECUERDO.



Dejé tu alma limpia de todas mis locuras,
te devolví la noche,
la luna del embrujo,
y aquel fado prendido al sur de mi memoria.


La boca que besaba,
hambrienta, solitaria,
se cerró para siempre en la luz del Algarve;
se partió el horizonte y el tiempo se detuvo.

!Oh, mi Dios, oh, mi Dios!
Ampara mi derrumbe,
esta fragilidad que se cierne en mi vida
como una enredadera de los mismos infiernos.

Yo lo amaba. !Lo quise!,
mas tuve que volar hasta que solo fue
un punto diminuto, un punzante recuerdo.
Él lloraba de amor, yo de verdad y pena.



© María García Romero.