Google+ Followers

jueves, 31 de marzo de 2016

CALEIDOSCOPIO.



De nuevo se yergue la alameda,
el reloj de la tarde, y los balcones
donde llegan los pájaros sin nidos.

En el salón, sin celebrarse nada,
un bouquet de magnolias
perfuma con su aroma mi presencia.
Todo responde
a las pequeñas cosas necesarias,
esas que nadie sabe
cómo pueden guardar la ternura del tiempo.

!Oh, ríos, soles blancos!,
atravesar mi piel, cantar la primavera,
los dos únicos versos
que escribí como nunca volverá a suceder.

Una firma ilegible, un sabotaje,
fueron los días vanos,
el carnaval donde no sobreviví
a esa frágil mujer de mi memoria.
Esa que era yo
y que apenas recuerdo cómo la asesiné,
y me alejé silbando sin mirar hacia atrás.



 ©María García Romero.

miércoles, 30 de marzo de 2016

RECUERDO.



Dejé tu alma limpia de todas mis locuras,
te devolví la noche,
la luna del embrujo,
y aquel fado prendido al sur de mi memoria.


La boca que besaba,
hambrienta, solitaria,
se cerró para siempre en la luz del Algarve;
se partió el horizonte y el tiempo se detuvo.

!Oh, mi Dios, oh, mi Dios!
Ampara mi derrumbe,
esta fragilidad que se cierne en mi vida
como una enredadera de los mismos infiernos.

Yo lo amaba. !Lo quise!,
mas tuve que volar hasta que solo fue
un punto diminuto, un punzante recuerdo.
Él lloraba de amor, yo de verdad y pena.



© María García Romero.

miércoles, 23 de marzo de 2016

ANGUSTIA.




-"Ya no me quedan lágrimas, 
este llanto no es mío"-


He visto con dolor
una blanca amapola helarse en el Moncayo
esperando
la edad de mi jazmín, inútilmente,
con  la mar cada vez más fría y más lejana.

Y me he visto también a mí misma corriendo,
febril, desmelenada, por el bosque tupido de la noche
a punto de morir
en el difícil parto de un poema.

María García Romero.