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domingo, 29 de enero de 2017

QUIERO SER...






Levanté una frontera para no traspasarme
ni dar un solo paso más allá de mis fueros.
Siento la lejanía que los vientos me traen
y el cante que me evoca mis sesgadas raíces.

Umbrías que florecen bajo besos ausentes,
líricas fuentes puras donde el sol reverbera.
Escucho por igual canciones y lamentos,
risas, voces de niños, que son ecos lejanos.

Pasan violentas ráfagas que me ciegan los ojos
-una alegre bandada de laureles en flor-,
y recorro otra vez la calle de mi infancia
y veo la dehesa, mi chozo sigue en pie.

Yo no me quiero sorda al clamor del presente,
a la vida que bulle y renueva los días,
al grito de la gente, al grito de las cosas,
quiero ser un cuchillo clavado hasta mi alma.



©María G. Romero.