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sábado, 10 de junio de 2017

VIVIR.





Se ha levantado el verbo cada vez con más fuerza,
todavía no es carne y quiere ser lucero,
muesca sobre el revólver certero de la muerte
y escalera que lleve a sus mismas entrañas.

Hay nidos en las cumbres ocultos de los ojos,
esmeraldas de hierba que besaran la altura;
mayo abre los días a inmaculados cielos,
y al fin ha despertado el barbecho del aire.

Es un rayo de luna que danza en la arboleda,
dentro, en la noche lúbrica, es poema callado,
pero corre en la sangre las ansias del deseo
aunque rían las Moiras y me tensen la soga.

Minerva y Afrodita juegan con los sentidos,
voy de nuevo a la guerra más desnuda que nunca,
y volveré sin voz, pero sí con mis manos.

La fuente de la noche, mana aún la locura
llena de rosas verdes, negras, imaginarias...
¿Soy acaso verdad en este hermoso sueño,
o un delirio tan solo que nace de mi mente?

No quiero saber nada, busco solo vivir.




©María García Romero.